Una cosa es predicar… y otra dar trigo (II)


En Europa viven entre diez y doce millones de personas de etnia gitana, no son pocas; en Sevilla, alrededor de 6.000; en Andalucía un tercio de la población total del territorio español, según los últimos datos de la FSG (Fundación Secretariado Gitano). Es la minoría étnica más numerosa de Europa, marcada por la pobreza y la marginación social.
Aprovechando los fondos estructurales de la UE en el periodo 2007-2013, se crea, bajo iniciativa española, EURoma, una red compuesta de 12 estados: Bulgaria, República Checa, Finlandia, Grecia, Hungría, Italia, Polonia, Portugal, Rumania, Eslovaquia, España y Suecia, cuyo objetivo es la inclusión social de estas personas.
Cuando Sarkozy se remangó con las deportaciones gitanas en el verano del 2010 (ya asomaba maneras siendo ministro con Chirac), la situación vuelve a mostrar su cara menos bonita. No se trata de un asunto menor del este de Europa. EURoma publicó su primer informe en ese año, un tocho de 140 hojas que habla de desafíos pendientes y de la necesidad de implicación por parte de toda la UE.
La Comisión europea establece un grupo de trabajo para estudiar el uso de los fondos estructurales destinados a la integración gitana y los resultados no son buenos. Destapan una gestión pésima de los fondos europeos a nivel nacional, autonómico y local y un fracaso en los objetivos y deciden ponerse manos a la obra, elaborando un Marco Europeo para las Estrategias Nacionales de Inclusión para la Población Gitana, un libro de instrucciones, un manual de buenas prácticas. Las propuestas del marco se han publicado hace unos días, exactamente el 5 de abril, mediante una comunicación de la comisión al parlamento europeo, al consejo, al comité económico y social y al comité de las regiones (cuánta gente).
Italia aún no se las ha leído, el Vaticano tampoco, e imagino que tendrá que leérselas, dada la extravagante condición de estado que se le otorga (al Vaticano, digo). Es un buen marco de estrategias hasta el 2020.
Empieza así:

Muchas de las entre 10 y 12 millones de personas de la comunidad romaní1 de Europa se enfrentan a los prejuicios, la intolerancia, la discriminación y la exclusión social en su vida diaria. Son marginados y viven en condiciones socioeconómicas precarias. Esto no es aceptable en la Unión Europea en los albores del siglo XXI…

Y termina así:
Es hora de que las buenas intenciones se traduzcan en acciones concretas.

Je.
La foto es mía, la tomé en Almonte (Huelva).


One response to “Una cosa es predicar… y otra dar trigo (II)

  1. Lo de perseguir gitanos, no es cosa nueva. Además de los ya conocidos, de los Reyes Católicos, hay un episodio, poco estudiado y poco conocido, protagonizado por Fernando VI y el Marques de la Ensenada en el año 1749, en la que se dicta una orden para la persecución y extinción de todos los gitanos de España.Lo que se conoció como la Gran Redada, no hubiera sido posible, sin la estrecha colaboración de la Iglesia de la época. El Nuncio D. Enrique Enriquez, decidió mediante decreto, quien eran los que tenían y no derecho de asilo eclesiástico.El plan se realizó en secreto, consistía en términos generales, en la sincronización de las detenciones, para que no pudieran escapar, se dieron instrucciones en secreto a las autoridades locales en las que se prohibía abrir las citadas ordenes hasta que no se avisara..El plan, no se podría hacer sin la complicidad de la Iglesia, sin la delación y listas de gitanos de las diócesis respectivas, y con el documento en la que se negaba por la misma Iglesia el asilo a los detenidos.Una vez ejecutado el plan, se separaría a los detenidos por sexos, los varones mayores de 7 años serian enviados a campos de trabajo a África, a las Minas, o a los arsenales, las mujeres y los niños pequeños, se les enviaría a tejer o a labores del servicio domestico, así separándolos por sexo, y aprovechando las costumbres culturales gitanas de casarse entre los de su propia etnia, se evitarían nuevos nacimientos y con ello extinguirlos.Cuando llegó el día D. en ciudades como Sevilla, se cerraron las puertas de la ciudad para que no escaparan, pero aunque fueron muchos los detenidos, pronto se empezó a darse cuenta del error de la medida, porque los detenidos eran sobre todo los mas sedentarios y los que ya tenían arraigo en las ciudades, y los que estaban fuera de la ley, seguían sueltos al no tener arraigo en sitio ninguno.Fernando VI. En la Orden, no incluía la palabra gitano, solo describía a los de forma de vida desordenada, eso hizo que gitanos “respetables” y asentados o casados con payas o payos, no fueran detenidos.La Orden estuvo en vigencia durante 14 años, al final se acabó convirtiendo en una Licencia de Corso, para detener y expulsar a los que eran incómodos para las autoridades locales, hasta que Carlos III la revocó.En 1772 Carlos III, dicta una nueva ley sobre gitanos en la que en el preámbulo dice que sea retirada la mención a la Gran redada “porque hace poco honor a la memoria de mi hermano Fernando VI”..

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